miércoles, 9 de marzo de 2011

Con mesura

¿Con mesura me decís?

Con mesura te agarran los ataques de alcohol, aprendiste a manejarte, no? ja, qué risa.
Con mesura no aprendiste a quererte, con desmesura te dejas de querer.
Con mesura aprendo yo, y a entregarme también,
con desmesura desparramás tus incoherencias.

Con mesura deberían haberte maltratado, así te despedías de ésta vida.
Con mesura aprendo yo, con cuidado, de a poco. Caigo, si... pero trato. Vos, no.

Con desmesura dejo de quererte, así te das cuenta.
Con desmesura me tenés harta de tus modales,
con mesura me la banco.

Con mesura, con mesura...

Lo carmelita descalza me argela,
deberías dejar de serlo alguna vez en tu vida, viví.

¿Te doy vergüenza porque preguntan por mí? Gracias a la divina fortuna no me preguntaron por vos. Sino ahí si estoy frita. Y yo debería mandarme a mudar, y encima soy yo la desagradecida. ¿Acaso te olvidás lo que hice por vos? Se ve que si. No importa, como bien decís "las cosas se pagan en vida"

Y espero dejes de pedirme perdón.

martes, 22 de febrero de 2011



- Pensaba en la cantidad de hoteles que visitaste. Yo solo visité uno o dos hogares. Y lo pensé porque si.
Pasaron tantas cosas, y no puedo (quizas nunca) lograr una charla. Nunca más.


- Hoy, no logra sentir su presencia y no por culpa de la distancia (nunca fue impedimento). Ahora hay vacío. Mucho, fuerte.


- Y lo que quiere, quizás, es una gota de miel.




Pero hay un cuerpo vagando en la ciudad, temprano. Le pesa que ya amanezca tarde, cada aspiración le cuesta y lo atribuye a la pesadez del ambiente. La humedad, la ropa frotando contra el cuerpo, y con otros cuerpos. Los olores baratos son kilos de náuseas.
Las edificaciones muestran su mejor costado en la parte superior. Las terminaciones, las plantas que crecen. Por arriba, el cielo. Según el día, puede verse diferentes tonalidades, diferentes estados.

lunes, 21 de febrero de 2011

viernes, 11 de febrero de 2011

"Scuse the 'tude but I haven't eaten today "


Un monstruo ahí, seguido de dolor. La cabeza pesa y no se puede sostener. Cerrás los ojos y los apretás fuerte. Y soñás.

Aquel paraíso único. La brisa tranquilizadora, el perfume de la naturaleza, el sonido del buen augurio, el arroyo.

Los párpados no pesan, la cabeza no pesa, los pies no duelen. Toda la masa corporal en perfecta armonía.

Los ojos siguen cerrados, pensando en aquel oásis. Algo te invita a despertar al cabo de unos minutos. Los abrís.

Aquel cielo es cielo,
aquellas nubes son nubes,
el aire es aire,
la tierra, tierra.

¡Al fin estás en él!

Mirás a tu alrededor como sabiendo. Todos te esperaban, necesitaban de tu abrigo.
Pronto, la consciencia humana se va diluyendo, pero te sentís fuerte, enérgica, vital e imponente.

Y aquel pájaro te buscaba incesante para crear su hogar, donde por fin, le darás refugio.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Me gustaría saber qué luz se cruza ante mis ojos,
por qué esa se cruza cuando tengo los ojos cerrados,
hacia dónde apunta,
cuántas veces más la voy a ver,
para ver,
para nada,
para qué.