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Estos ojos vieron en una tormenta de las más negras, nubes en forma de personas y caían. Caían, caían. No sé si eran muchas o pocas, pero se caían. Vi mi mano derecha estirandose, tratando de salvarlas, a la vez que caía. Caía porque sentí esa sensación. El centro me chupaba a gran velocidad. Me quería allá, en nosédónde.
¡Ay, si me derrumbo! ¿Dónde iré a parar?
