A mi me gustaría saber qué hay en esa cabeza llena de arañas. No debería, pero me incumbe y mucho. A decir verdad, cuando lo comento o menciono, pienso acerca de ello... me invade un terrible nerviosismo. El corazón empieza a dar tumbos a lo borracho. Le da miedo, mucho miedo.
No debería importarme, pero necesito saber esa respuesta, quizás tajante. Es que pasó tan poco tiempo y tu cambio de actitud cambió de un día para el otro que todo se vino abajo, de golpe. Una tumba se abría y me succionó.
De tanto pensar y tener conversaciones ficticias, llegué a la conclusión que debía mandarte al demonio, pero últimamente mis hipotéticas escenas me hacen abrazarte y perdonarte.
No sé cómo mierda te dejaste envolver enteramente por aquella maga negra. Perdiste la dignidad, tu corazón está negro. Mutaste... mutaste en algo horrible, resentido. Me quedé en bolas otra vez. NOS, yo sola no estoy en esto.
Igual, quería decirte a través del pensamiento que viaja en ésta noche, que estoy tranquila. No sé si es bueno o es malo, porque no estoy muy acostumbrada a ésto.
Que hice de la mía hace poco y quería que lo sepas. Seguro te reirías y me dirías que me fui al carajo.
También quería que sepas que hace poco volvía sola a casa completamente ebria, por querer hacerle el aguante a Cáncer. Seguro fue mi arrebato por no verla tomar y me hice mierda.
Que extraño mucho reir por esas cosas que hacemos, decimos, vemos y también imaginamos.
Yo no sé por qué mierda lloro, no te importo.
¿Por qué te fuiste así?