
Hace no más de dos hora desperté de mi siesta. Me zarpo y me la aguanto.
No va que me despierto y toda una serie de preguntas aparecen en mi cabeza y retumban de una manera tal que duele.
"¿Qué hago?. ¿Qué tengo?. No sé. Sacálo. ¿Qué es?. No sé. Duele. ¿Qué hago?. ¿Lo ves?. ¿Qué es?. No sé. ¿Dónde?. ¿Por qué?. Pienso. Pienso. Pienso. Pienso. Re pienso. Me agoto. Abrumada. ¿Qué es?. ¿Cómo?. No sé. ¿Qué soy?. ¿Es malo?. ¿Es bueno?. Angustia. No. No. No. No. No. No... Averigualo."
Tantos no son feos. Soy pura desidia. Además, me siento abusada, mentida.
Ahora me voy a tomar una taza de café con leche.
Escuchame.. a veces cuando nos olvidamos un poco de nosotros y nuestro ombligo, es que aparecen las respuestas. Generalmente cuando miramos alrededor a los que están peor, sobre todo por causas que seguramente que ninguno de nosotros aguantaríamos ni 5 minutos.
ResponderEliminarApaciguate, tranquilizate, amigate, olvidate un cachito, salí, aireá.
Te lo digo a vos, porque me lo digo a mi también.
Como dicen en chichí maní colombia: échale pa lanteee !
volví del culo, tengo menos contacto que un presidiario.
ResponderEliminarbienvenida al clú
ResponderEliminarvos y yo y cele y vergara leumann y el boby sabemos que autoflagelarse no sirve...
ResponderEliminarno, eduardo gustavo bergara leumann!!! un capo!
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