Mi cielo,
tu cielo,
nuestro cielo.
Mi cielo de día, dónde esa palmera que me calma cuando el viento la toca. Donde veo formas, colores.
Mi cielo de noche, con mis amigas... dónde vimos aquellos misterios, donde vagamos.
Ahí donde vemos, donde no te voy a encontrar.
Aquellas tardes. Recuerdo aquel atarceder, pero que apenas se veía entre tantos edificios. Era otro cielo.
oime una cosa: cuantas veces más te tendré que decir que tenés que hay algo ahí, dentro tuyo, si te pusieras a pulir las cosas que escribís...
ResponderEliminarde todas formas, todo a su tiempo...
oh, diegote... tengo un "mostro"!
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