jueves, 15 de septiembre de 2011

Estómago de rabia y angustia.

Silvia le roba una hora al estado (labura 6 horitas de mierda), no cumple como corresponde su función, mete de excusa a la madre nonagenaria, y su paladar fino me enerva. Tus obvias siestas en horas de trabajo son una vergüenza.

Y así y todo, ganas de una torta de dinero. Nadie te dice nada.

Patricia tuvo que estudiar para poder convertirse en profesional y mantener una familia de mierda. Nunca faltó al trabajo. Dedicada, ama lo que hace. Su salud mental y física decae poco a poco. De buenos modales. De buen perfil. Sacrificando fiestas. Trabaja 8 horas.

Y así y todo gana menos que Silvia.


¿Dónde esta la igualdad? Y ¿dónde está la dignidad? ¿En un recibo de sueldo? ¿Y dónde está el visto malo? ¿De qué equidad me hablan?

Todo en una bolsa de mierda, juntitos. Y la garganta que crispa.


No para de ser una mierda, aquí, ahora y siempre.

2 comentarios:

qué viva la danza, de los que en ella están ♪♫