Silvia le roba una hora al estado (labura 6 horitas de mierda), no cumple como corresponde su función, mete de excusa a la madre nonagenaria, y su paladar fino me enerva. Tus obvias siestas en horas de trabajo son una vergüenza.
Y así y todo, ganas de una torta de dinero. Nadie te dice nada.
Patricia tuvo que estudiar para poder convertirse en profesional y mantener una familia de mierda. Nunca faltó al trabajo. Dedicada, ama lo que hace. Su salud mental y física decae poco a poco. De buenos modales. De buen perfil. Sacrificando fiestas. Trabaja 8 horas.
Y así y todo gana menos que Silvia.
¿Dónde esta la igualdad? Y ¿dónde está la dignidad? ¿En un recibo de sueldo? ¿Y dónde está el visto malo? ¿De qué equidad me hablan?
Todo en una bolsa de mierda, juntitos. Y la garganta que crispa.
No para de ser una mierda, aquí, ahora y siempre.
Silvia, si leés esto, sos flor de pelotuda.
ResponderEliminarse lo comunicaré en breve.
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