"¡Estoy paranoica!", gritaba por la calle mientras me sacaba la araña gigante de mi cabeza. ¡Yo sé que estaba! Estaba, ella y yo lo sabemos.
¡¿Para qué?! Bastó solo esa conversación para hacerme volver a mi realidad fantástica y sobrecogedora. Esa que espero siempre. Pero no, ella me preguntó, le mentí. Le dije que no, que ya estaba. Todavía sigo, sabés? Es solo que no quiero quedar como una imbécil.
Y volviste sobre el tema. Me contaste cosas, me hiciste recordar y ahora se me viene todo abajo. De a poquito.
Y ahora el piso me llama, me espera con sus helados tornillos. No tengo vértigo.
¿Y ahora? Con todo lo que me costó.
Y vez como ese personaje de la tele describe a su esposa en una sesión de fotos para Playboy. Y después habla de... ¡MIERDA!
¿Y?
Have a hangover.
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qué viva la danza, de los que en ella están ♪♫